martes, junio 05, 2007

La majestuosidad imponente del Vatnajökull. Por Islandia (10)

Pasen, pasen, tomen asiento.

Hoy tenemos con nosotros a un ilustre invitado. Para la mayoría de ustedes será otro nombre impronunciable y perecedero que resonará brevemente en las cavidades encefálicas antes de pasar a mejor vida aunque desde este estrado se hará lo posible porque esto suceda en un futuro muy muy lejano. Con todos ustedes el Señor Vatnajökull.

(plas plas plas)

- Muy buenas.

- Don Vatnajökull, para la panda de iletrados que atienden a estas lineas ¿podría usted hacer una breve introducción sobre su helada persona?

- Claro, faltaría más. Total, otro glaciar más, ya debe ser el enésimo del que oyen hablar. Déjenme que para presentarme lo haga comparándome con precisamente los que ya han tenido el gusto.

Aquí, en esta pequeña foto tenemos representados a dos glaciares muy majos:

A la izquierda y con una extensión de casi 100 km cuadrados está el Eyjarfallajökull y justo a su derecha y seis veces más grande con casi 600 km cuadrados está el Mýrdalsjökull. Una ingente cantidad de hielo.

- Sí que lo es, por lo que vimos con anterioridad eran bastante impresionantes.

- No lo ponga en duda, pero ahora vamos a ver como son ellos en comparación conmigo mismo. Y entenderan porque me daban sin rechistar los bocatas de chorizo en el recreo.

- Vaya!! Resulta hasta soez de lo grande que es!

- Gracias, gracias, me sonroja. 8400 km cuadrados no se consiguen de la noche a la mañana. No en vano ocupo más de un 8% de Islandia. Dejeme que le muestre como soy en comparación con la isla.

- Que barbaridad!!

- Bueno, permítanme que me marque algún detallito más. Tengo partes de casi más de un kilómetro de altura (lo cual no está mal si tenemos en cuenta que el pico más alto de Islandia también en mis dominios es el Hvannadalshnúkur con 2,109 km), así que cubro todo lo cubrible. Un masivo manto helado sin dejar hueco a picos, valles ni demás accidentes geográficos salvo en los bordes. Más de 30 lenguas glaciares se avanzan lentamente expandiéndose en todas direcciones, amén de tropecientos volcanes bajo mi capa que de vez en cuando les da por erupcionar y montan unas que paqué... ah! Y a veces ayudado por buenas condiciones climatológicas se me puede ver desde 550 km de distancia. Ejem. Tengo el record mundial.

- Vaya números!!. Da usted un poco de miedo. ¿Le parece bien que nos marquemos una sesión de fotos para terminar? Hay un chavalito con gafas que creo que se volvió loco y se dejo parte del tendón del dedo índice de tanto apretar el disparador y ahora no puede hacer clic con el ratón. ¿Es eso cierto?


- Sí, bueno... Entre usted y yo, era un poco obsesivo-compulsivo... pero se lo perdoné por su gran belleza física y mental. Eso sí, la única parte de la que me dejo hacer fotos es de esta que puede ver a continuación.

Las demás están reservadas para los intrépidos aventureros que se atrevan a adentrarse en los hielos a base de crampones, piolet, esquíes o motos de nieve (para pirados, vamos...)

- Me hago cargo. Gracias por su tiempo, un placer tenerle con nosotros. Vamos a ver si ha salido guapo.










Vamos, que no nos gustó nada de nada. ;-) Para que os hagais una idea de la zona os pongo un video donde además del Vatnajökull, señalo al Hvannaadalshnúkur y se puede ver la interminable extensión del Skeiðarársandur . Jarrrlll!!!




domingo, junio 03, 2007

Detalles de Cambridge

No puedo decir que fuera el viaje más agradable de mi vida y es una pena porque si no fuera por el diluvio universal que acabó minando mis ánimos y las ganas de ver cosas tras ponerme durante unas horas en remojo al melódico sonido chof chof de mis zapatillas al andar, la verdad es que habría disfrutado bastante de una ciudad como esta.

Si a eso añadimos al osobuco roncador de tamaño Olifante, que se pasó la noche deleitándonos con hermosos gorgoritos no deseados acompañados por retruenos expelidos por otros orificios corporales, tendremos un espectáculo dantesco digno de acabar con una ingesta de lejía o entrando en la bañera con un tostador, pero se quedó en una noche en vela para rematar. Que malo es ser pobre, con lo que a mi me gusta ir de hoteles de cinco estrellas y eso de compartir habitáculos en hostales, aunque tenga su puntito molón de curioso y arriesgado, puede ser un verdadero desastre.

Pero objetivemos caballeros, que no habreis llegado a estas lineas para descubrir esperpentos. Objetivemos, decía, para intentar brevemente hacer acopio de lo más representativo de Cambridge bajo un manto de lluvia. Cosa que me impide por nobleza quijotesca el tachar esta ciudad de las ya visitadas y quedará en tarea pendiente para un día más soleado. Vamos Sancho, que no veo molinos, sino gigantes.

Cambrigde al igual que Oxford, es una de las ciudades universitarias británicas por excelencia. Aunque existía como asentamiento en el 1000 A.C. no fue hasta el 1068 D.C. que empezó a adquirir algo de relevancia cuando Guillermo de Normandía construyo un castillo en la zona y fue en 1206 cuando comenzaron a llegar estudiantes precisamente desde Oxford, amedrentados por los locales (ya comenté que la relación entre los estudiantes y los habitantes de Oxford había sido bastante "tensa"). A pesar de esto no fue hasta 1284 que se construyó el primer College.

Casi dos siglos después en 1441 se empezaba a construir lo que sería uno de los edificios más impresionantes de la zona. El King's College. Este College situado en el centro neurálgico de la ciudad y dado que el por aquel entonces rey Enrique VI quería hacer el college más bonito tanto de Oxford como de Cambridge empezó la construcción de una capilla conocida como capilla perpendicular que es una absoluta obra maestra.

No se si describirlo, si enseñaros fotos, si que dejeis volar la imaginación... pero es preciosa. Larga, estrecha y alta, tardó casi un siglo en terminarse, con la bóveda en abanico más grande del mundo, alzada a 33 metros de altura. Las vidrieras, altísimas con sus múltiples colores colorean la parte interior de la capilla generando una luz increible. Demasiado oiga. Demasiado. Sólo por verla ya mereció la pena todo el chaparrón y chapuzón.





Saqué la barca de remos, las aletas y el snorkel para llegar al siguiente de los colleges de obligada visita: el Trinity College, cuyo portón está vigilado por una estatua de su fundador Enrique VIII que ya hace tiempo dejó de ser motivo de respeto cuando un grupo de estudiantes cambiaron el cetro que mantenía en la mano derecha para cambiarlo por una pata de una silla. Pata que por otro lado sigue esgrimiendo el petrificado monarca. :)


31 premios nobel han salido de sus aulas y entre sus estudiantes más gloriosos se encuentra Sir Isaac Newton que creo que no necesita ninguna presentación y en cuyo honor y a modo de guiño se ha plantado un manzano en un pequeño jardín a su entrada.


Como curiosidad tiene un patio cuadrado al que la tradición exige dar una vuelta mientras suenan las 12 campanadas de su Clock Tower. Está tradicción viene a ser casi imposible, pues se trata de correr 347,5 metros en menos de 43 segundos, fue representada en el cine en el duelo carrerístico entre Harold Abrahams y Lord Bughley en Carros de Fuego (aunque la escena en si misma se rodó en Eton College en Windsor). ¿Quien no recuerda la música de Vangelis de está película?



Y por último un pequeño detallito de otro de los Colleges: St John's, que tiene una de las torres más características del skyline Cambridgeño y que une parte sus edificios por una puente llamado el puente de los suspiros inspirado en el homónimo veneciano. Curiosidades. :)



Y así fue y así se lo conté, me hubiera gustado que hubiera dado para algo más, pero no se puede ganar siempre. :)

viernes, junio 01, 2007

Flores de Oxford (y 3)
















Calles, colleges, parques y Jardín Botánico de Oxford

Feliz fin de semana, pipiolines. Y si es con flores mejor que mejor. :)