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jueves, mayo 15, 2008

El pequeño mercado de libros usados

Llueva, nieve o brille el sol, e independientemente de la época del año, cada día, unas mesas aparecen bajo el puente de Waterloo sobre las que se amontonan cientos de libros, hijos de múltiples dueños. Es el mercado de libros de segunda mano del Southbank.

Southbank Centre Book Market 06

Southbank Centre Book Market 02
Un pequeño oasis de papel habitado también por revistas, láminas y comics, donde perderse entre letras o intentando encontrar el tesoro de ese libro que creías olvidado o ese que siempre te interesó pero dejaste pasar, y ahora te reclama para que devores sus hojas.

Southbank Centre Book Market 05

Southbank Centre Book Market 04
Además, tiene el encanto de ser uno de los pocos mercados de libros de segunda mano al aire libre en Inglaterra, lo que hablando de un lugar donde las nubes y la lluvia se presupone, tiene su mérito. :P

Southbank Centre Book Market 03

jueves, marzo 22, 2007

Pequeña gran joya: Leadenhall Market

Ya los romanos ocupaban este pequeño terruño donde se juntaban a debatir los asuntos comunitarios con una pequeña basílica. En el siglo XIV el por aquel entonces alcalde Richard Whittington, compró el terreno y con el una casa con estructura de metal denominada "Leaden Hall" (La mansión de plomo) en cuyo alrededor comenzó a tomar forma un mercado.


Carne, pescado, aves de corral, mazorcas de maiz. Una animada imagen de lo que debió ser una zona en continuo movimiento. Fue devastado en el Gran Fuego que destruyo mucho del Londres de la época en 1666 y pasó a ser reconstruido por el arquitecto de la ciudad Horace Jones (diseñador de muchas de las estructuras victorianas de Londres, como el fascinante Tower Bridge)quien le dio forma a base de acero y un techado de cristal en 1881.

Se convirtió rápidamente en una atracción turística. Una pequeña joya arquitectónica de menos de un acre (4 046.85642 m2 - los ingleses y sus medidas)ahora semiescondida a los pies del edificio Lloyds, en el corazón de la City. LeadenHall Market tiene un encanto apagado, que vió tiempos mejores y que según cuentan recobra su poderío en Navidades y durante la época de caza, con todo tipo de perdices, grullas, faisanes y similares en sus escaparates.


Ahora reconvertido en más unos soportales comerciales que en un mercado propiamente dicho acoge a boutiques, floristerias, restaurantes, pubs...

Lo descubrí de casualidad, como la mayoría de las cosas que sorprenden en Londres, un giro a destiempo y descubres algo que ha quedado fuera de las guías. Londres es una caja de sorpresas, y mi hasta ahora desconocida City cada vez más. Es necesario seguir perdiéndose.

¿Quién sabe la cantidad de secretos que aún se esconden tras las calles y patios que se entrecruzan?

martes, enero 23, 2007

Algunas flores: Columbia Road Flower Maket

Vaya vaya vaya... si va a ser que voy a volver a hablar de Londres!!! Esto si que no os la esperabais eh? Claro, os tengo desacostumbrados. Pero tampoco os hagais ilusiones, que no creo que dure demasiado. Jejeje.

A lo que ibamos, que ya era hora de mostraros alguno que otro mercado de esta ciudad. En esta ocasión uno más pequeño y recogidito. Situado en Columbia Road, en la zona Este de Londres, se encuentra una pequeña calle, de aspecto indiferente que los domingos se pone el traje de fiesta y se llena de colorines de flores para que todos aquellos que atraidos por ellas cual abeja Maya, quieran tener un pequeño detallito con alguien especial, añadir un poco de luz al hogar o cualesquiera que sean las razones que le lleven a uno a comprar flores.

Lo mejor ya os podreis imaginar que es lo bien que huele. Además esta muy animadete con los floreros (lease como vendedor de flores) a grito pelado, asegurandote un mínimo de semanas de vida para cada flor (Lo cual está muy bien para alguién como yo carente de todo instinto jardineril).


Este mercado comenzó a idearse a mediados del siglo XIX cuando se pensó como un lugar donde poder vender pescado fresco traido directamente de los barcos que amarraban en el Tamesis en la zona Este (cuando Londres permitía que barcos mercantes surcaran el Tamesis, cosa que ahora esta prohibida con la consiguiente desintoxicación de sus aguas). Para que esto funcionara, era necesario conseguir que el tren llegara hasta la zona, pero se falló miserablemente debido a tramites burocráticos y la idea de un mercado cayó en el olvido hasta que los inmigrantes judíos establecieron unos cuantos almacenes en la zona.

Como el día religioso de los judíos era el sábado y no se permitía trabajar, se consiguió un permiso para poder funcionar como mercado los domingos. Por aquel entonces empezó a tomar fuerza la idea de las plantas, pues otros mercados como el de Convent Garden y Spitafields agotaban sus existencias los sábados. Asi que poquito a poco se fue estableciendo como un sitio donde comprar las plantas cuando se habían acabado en los demás sitios (extraña filosofía de negocio, de cualquier manera).

Como dato curioso, se impusó una norma por parte del ayuntamiento en que los comerciantes perdería su licencia si no aparecían al menos una domingo de cada cuatro, por lo que temerosos de perderla empezaron a asistir más asiduamente, formando el pequeño y divertido conglomerado actual.

Por supuesto no es algo excesivamente grande ni impresionante, pero es curioso para visitar si se pasa por la zona. :)

jueves, diciembre 07, 2006

Oxford Street Closed

El pasado sábado 2 de Diciembre fue un día histórico para la céntrica calle de Oxford Street. Tanto ella como Regent Street se cerraron al tráfico durante el sábado para permitir la afluencia masiva de viandantes ansiosos de gastar sus dineros en tan comerciales calles.

Para atraer aún más (si cabe) a la muchedumbre se preparon actuaciones en las calles para animar el ambiente, lo cual fue muy de agradecer para mi moral que andaba un poco baja por mi condición de homeless (que espero acabe pronto ^__^). Así que una vez más, Londres te quita y Londres te da y el abajo firmante se lo pasó genial entre el agobio de la muchedumbre (no fue nada apto para claustrofóbicos) y disparando fotos sin piedad.



Entre las actuaciones musicales, destacar a un grupo de papanoeles con un jazz muy digerible y agradable, además de marcarse algún clásico...







¿Os habeis fijado (no se ve muy bien) en el pequeño que está al fondo sentado en un carrito y moviendo los pies con la música? Es absolutamente genial.

No faltaron el grupo de gaiteros (aunque no tenían mucha pinta de escoceses) que a base de ritmo celta y con toda la parafernalia que se les supone, hicieron las delicias y un pasacalles por gran parte de Oxford Street...




Y muchas más actuaciones y muy buen ambiente callejero. De este que me gusta a mí. Mucho Saltimbanqui y trovador, que son los que me sacan las sonrisas. Me encantan estos días de fiesta, porque parece que al menos una pequeña parte de la ciudad de Londres se relaja y sale del estress y del rápido ritmo diario para disfrutar y gustarse un poco más. Me gusta ver a la gente pasarselo bien y olvidarse de todo lo demás durante un rato. :)




Y llegamos al as que se guardaban en la manga para acabar con el alto el paso a los vehículos y que nos dejó a todos alucinados. En el centro de Oxford Circus se empezaron a elevar tres globos mientras desde las esquinas cañones de espuma disparaban al aire creando una falsa sensación de que estaba nevando. Salí corriendo como alma que lleva el diablo, esquivando (más o menos) a la gente, para intentar coger un buen sitio para poder ver que diantres estaba pasando...



Desde lejos se veía un caos y no se entendía muy bien lo que estaba pasando... Se veían figuras humanas, ¿donde estaban? Aproximandome aún más pude ver que los globos aerostáticos no eran sino la manera de mantener en el aire a unas acróbatas que enganchadas mediante cables a un cinturon metálico hacian piruetas y volaban por encima de las cabezas de los allí presentes.


Increible. Que cosa más bonita. Precioso. Los pelos como escarpias viendo a las hadas volar por encima de mi cabeza, porque allí me metí yo, con todos los fotografos profesionales y sus megacamaras en mano haciendo barridos de fotos, bajo una lluvia de disparos, ráfagas, flashazos... Quien dijo miedo? Que me teman ellos a mí que allá voy!!!

Me inspiró además para copiarles y probar el modo ráfaga de la cámara, que aún no le había sacado mucho partido y que debo decir que me dejo tremendamente satisfecho.

Un gran invento las ráfagas. Quede muy contento con alguna de las tropecientas fotos que hice (porque ahí dejas del dedo pulsado y te olvidas!! jejeje). La verdad es que fue un fin de fiesta espectacular. Para esto de montar tinglados pase lo que pase, la verdad es que estos londinenses son únicos. Tengo que adorar esta ciudad. No me queda otra. :)







Y así se curan las penas, pan y circo. :) Yo disfruto como el que más con el hecho de que cada evento sea una excusa para la máxima parafernalia posible. Me encanta. Que dure mucho más que yo sabré agradecerselo.


martes, octubre 17, 2006

Dentro del desvan: Portobello Road

Tras haber dejado en la cuneta durante un tiempo el tema Londres, vuelvo a retomar durante un breve lapso de tiempo algo de turisteo por la ciudad, para consumo y disfrute de los mas ansiosos turistas virtuales. :)

Y es que recibi, sin poder acoger (y ya van tres) a mi amiga Vanessa, gallega, estandarte del queso de tetilla, arquitecta y companyera de ese ya famoso anyo en tierras germanas.

Tuvo a bien hacer cosas que yo no hubiera hecho todavia, lo cual siempre es de agradecer, aunque hay que confesar que el paquete basico de viajes Izquierdo tambien lo sufrio y aguanto sin quejas (lo mismo unas pocas el ultimo dia) el trasiego de recorrerse la ciudad desde cualquier punto cardinal hasta el mas opuesto.

Entre estas cosas que tenia en mi lista de tareas pendientes y que aun no habia encontrado el momento para hacer estaba el visitar el mercado de Portobello Road. Otro mercado mas. Y si no me traiciona la memoria, ya van unos cuantos.

Portobello Road Market, esta situado en Notting Hill, comenzo en el siglo XIX como un mercado de comida fresca, pero se empezo a hacer famoso en 1960 cuando empezaron a llegar los comerciantes de antiguedades. Porque seamos serios, es lo unico que le hace distintivo. Que ya hemos visto miles de mercadillos de ropa y de fruta.

Y bueno, tambien el ambiente, porque es un gustazo repartir codazos a diestro y siniestro pasear arropado por casitas de colores (que ya sabeis que me chiflan).

A pesar de mi tendencia natural a acumular toda clase de cacharros inservibles y esa incapacidad genetica para tirar cosas a la basura, nunca he disfrutado de un desvan de los de peliculas, donde se acumulan los cachibaches, al olor de los libros viejos y entre ellos un baul guarda los recuerdos de las generaciones anteriores.

Para mi, Portobello guardaba mucho de esa imagen que yo habia creado en mi memoria y es que la cantidad de cosas que se podian encontrar alli era casi infinitas. Desde periscopios, hasta miles de cubiertos de plata (cada uno de su padre y de su madre), pasando por juguetes, muebles de madera, relojes que ya no funcionan, camaras de fotos que han retratado incontables vidas, chapas, placas metalicas, helices de aviones, figuritas de porcelana... os podreis imaginar el resto.





Es este el hogar de maletas viejas pero cuidadas con ganas de viajar, de mapas-mundi, de munyecos de madera, de ganas de remontarse a principios de siglo y ver como todo eso nunca habia sido antiguo sino articulos de ultima moda.




Un mercado para perderse, ir sin buscar nada especifico y salir con lo mas inimaginable posible. Para rebuscar en el baul con la ilusion de que lo que queda debajo todavia sera mas curioso que lo que dejabas arriba.

Aunque esto es un grave error, pues la cantidad oficial de morralla y basura haciendo de cuco en los puestos es muy grande y en muchas ocasiones tienes la impresion de que no estas ante objetos de edades remotas sino ante fosiles, carentes de cualquier valor. Chatarra seria la palabra mas adecuada. Pero aqui vale todo. Es parte de la diversion.

Es de todas maneras un mercado inacabable y por extension inabordable. Pero deja buenos recuerdos e instantaneas ademas de la sensacion de que cuando vuelvas todo habra cambiado y el desvan magicamente te ofrecera diferentes cosas. Igual de viejas y demacradas o en perfecto estado de conservacion, pero totalmente diferentes.




Quedo tiempo para comer, no os creais, que ya se encargaban los senyores tenderos de tentar a los sentidos ofreciendo por ejemplo crepes de fresa con chocolate (mmmmm... No se os hace la boca aguaaaaa?... aaaaaaahhh)...

... o delicatessen germanas para los mas amantes del genero animal ...

... o lo mas clasico para los amantes de la verdura *ejem*.

Se avisa a navegantes que nosotros lo visitamos en sabado y acabamos atrapados en una maranya humana (como si pudieramos esperar otra cosa), pero para los que prefieran evitar ligeramente el conglomerado de gente, daros por advertidos de que podreis disfrutarlo todos los dias de la semana excepcion del domingo (hasta las 18.00).

Y tambie se avisa que llegando a los confines de Portobello Road, el mercado se vuelve menos interesante, siendo otro de tantos dedicados a ropita, camisetas y gran parte de la ristra de souvenirs de los que hacen gala en todo punto turistico que se precie.

En definitiva, muy entretenido, muy curioso y gratamente sorprendente. Estoy por meterlo en el pack basico de visitas y todo, asi que proximas visitas... preparaos!!! ;-)