La cosa acabó con un camarero japonés dándonos abrazos, mientras nos invitaba a sake (con intenciones nada puras, más próximas a dejarnos inconscientes que otra cosa) y nosotros firmabamos cosas ininteligibles en las facturas de la tarjeta de crédito.
Fue una noche muy divertida, origen y destino en el Riokan Izquierdo, donde hemos batido nuevo record. Ríanse del camarote de los hermanos Marx. Su hegemonía de lata de sardinas peligra.
El fin del año nos juntó a todos en muy pocos metros cuadrados cargaditos de buen humor. Se decidió, eso sí, por cuestiones meramente ergonómicas que lo mejor sería que terceros se encargaran de alimentarnos y optamos por cenar en el
Gonpachi de Roppongi, un restaurante que ya había probado antes, con muy buena fama, un bastante aceptable menú y donde dicen que se inspiró Tarantino para crear una de sus escenas de Kill Bill.
Se sucedieron las jarras de cerveza y según se llenaba la andorga de alimentos y comenzaban a aflorar los cánticos populares ("kanpai sobre kanpai" alcanzando el number one), los gritos que clamaban a los hidalgos y demás cascarrillos que tan alegremente inducen a la ingesta descontrolada del líquido elemento,intentabamos explicar por mímica a nuestro camarero el ritmo al que habría de comerse las uvas (con las que le obsequiamos por aguantarnos) cuando llegaramos a la medianoche.
No fue tarea fácil, créanme. Primero porque aquí las 12 campanadas no se llevan sino 108, y por lo tanto por cuestiones económicas, obviando otras más culturales, lo de las uvas por campanada tampoco.
Aún así y desconociendo ellos por completo nuestras costumbres hispánicas, montaron una tamborada para recibir al nuevo año mientras nosotros, en un afán imitador de Ramón García, marcabamos los cuartos a grito pelado para pasar al espectáculo de comernos las uvas y acabar en esa fase de exaltación de la amistad con la boca llena con que tan alegremente recibimos el año.
Gritos, abrazos, felicitaciones y algún mail avispado desde la lejana España que con la ayuda del ábaco había calculado con extrema precisión la hora en que nos encontrabamos.
Para los amantes de jolgorios, debo advertir que Japón no es especialmente famoso por sus festejos de fin de año. Tengamos en cuenta que al no ser un país de religión católica, son ajenos al nacimiento del niño jesús y por lo tanto no celebran la fecha de su nacimiento. En otras palabras, Navidad no es fiesta en Japón lo que deja a Nochevieja cómo día de cena familiar en estas entrañables fechas. Es por eso que la mayoría prefiere el calor del hogar y de los suyos y no hay grandes desplieges por las calles.
Sin embargo, es tradición acercarse a un templo a recibir el año, bendecirlo y pedir para que sea un año de felicidad. Nosotros por comodidad y conscientes del desconocimiento que teníamos del del transcurso del evento acabamos por Meiji Jinju alrededor de las tres o tres y media de la mañana en medio de un río de gente en procesión.
Un par de curiosidades. El sistema de numeración de años en Japón es diferente del Occidental. De hecho este recién estrenado 2009 es el año 21 de la era Heisei, era que comenzó como Heisei 1, en el 8 de Enero de 1989, justo cuando falleció el anterior Emperador con el que se añadían años a la era Showa que llegó hasta el año 64. Es decir, las eras, nacen, crecen y mueren con el emperador. Así para calcular los años de una persona tienes que saber sobre que era se refieren y hasta cuanto duró. Simplísimo.
Por otro lado y al igual que China (supongo que el origen de la tradición vendrá por ahí) se asocia cada año con un animal, de manera que este nuevo año que ahora comienza será el año de la vaca. :)
Terminanos de hacer el recorrido hacia las entrañas del templo entre el maremagnun de gente, bordeados por puestos de comidas, farolillos encendidos y pantallas de televisión gigantes, mientras la policía educadamente organizaba y dirigía el tráfico humano.
Noche fantástica, por lo distinto y por estar arropado de tan buena compañía. Una gran manera de comenzar el 2009 culminada con un tetris humano. Quién da más!?
Para las sardinillas que disfrutaron de los distintos grados de comodidad de mis suelos. :)
Alguna fotito más a caballo entre el 2008 y el 2009, aquí.